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lunes, 12 de junio de 2017

Madrid de los mejores sitios para tomar cañas

Se ha publicado en El País Viajero una guía para tomar cañas. (9 de junio 2017). De todas las marcas hay una que se repite con asiduidad: Mahou.

Las 10 mejores cañas de Madrid



lunes, 13 de marzo de 2017

¿Qué prohibimos?

Queda prohibido odiar. Artículo sobre los límites de expresión. Muy interesante.

Carta al director sobre dicho artículo:


odiar no es delito


En el artículo Queda prohibido odiar, publicado el pasado domingo en las págnias de Opinión, el autor se pregunta por qué las críticas y los mensajes de menosprecio a los políticos no reciben el mismo tratamiento que los comentarios insultantes respecto a minorías étnicas o sexuales. En la facultad de Derecho nos enseñan que uno de los límites a la libertad de expresión se fundamenta en el carácter público de las personas, en la posición de privilegio que ostentan en el seno de la sociedad, que también tiene sus desventajas. Caso distinto es de los ciudadanos de a pie. Los llamados “delitos de odio” no castigan el odio en sí mismo. El Código Penal busca proteger una serie de bienes jurídicos que nos interesan a todos: la vida, la libertad, la dignidad. Cuando se castigan comentarios homófobos, cuando se prohíben autobuses con mensajes de odio, no se castiga una emoción, porque, como bien dice José María Ruiz Soroa, eso le está “vedado al derecho”. Se castiga un ataque contra la dignidad de un colectivo. Se castiga que, con la publicación de este tipo de mensajes, sea aceptable agredir, insultar o menospreciar a una persona por el simple hecho de ser diferente. Y esto nunca le debería estar vedado al derecho.— Aitana Bellido Íscar. Salamanca. 14 marzo de 2017.


martes, 31 de enero de 2017

Sobre el secreto y la intimidad.

 Articulo muy interesante: ¿Cuánta verdad es deseable? Publicado el 29 de enero de 2017. Firmado por Fernando Trias de Bes

Destaco algunas frases:

Conocerse es en realidad el proceso a través del cual dos personas deciden ir descubriendo sus enigmas al otro:sus deseos, sus manías, sus intimidades, sus fobias, sus adicciones, sus defectos y sus virtudes. En ese transcurso, uno decide libremente cuánto desnudarse ante el otro, hasta qué nivel de confianza entregarse. Se trata de un viaje sin final hacia el conocimiento mutuo que también puede permitir descubrir más sobre uno mismo.

" (...) el erotismo precisa del secreto porque, cuando este desaparece, también lo hace el interés, la seducción, el juego y el enigma. Si el erotismo requiere de la existencia de secretos y este es la cultura del deseo, se podría afirmar que sin secretos desaparece el deseo.

(...) igual que guardar un secreto es un deber y una exigencia, también lo es el respeto a la no transparencia del otro.Podemos pedir que no haya engaño, pero no una sinceridad absoluta. Se trata -tan fácil y tan difícil- de encontrar a la persona que nos atraiga lo suficiente para adentrarnos en sus secretos y seguir queriéndola. Y confiarle los nuestros sin sentir vergüenza. en eso consiste la transparencia. No es un destino ni un objetivo, sino un viaje.




lunes, 23 de enero de 2017

La datificación de la vida

"A través de nuestros teléfonos estamos siendo observados constantemente" explica Ramón Singüesa, investigador de la Universidad Politécnica de Cataluña. (...) Cada  vez que opino, hago una búsqueda o simplemente camino dejando mi rastro en Google Maps, doy a las compañías una cantidad de información que a mí me reditúa en poco más que en el tipo de anuncios que recibo. De hecho, las personalización de mis búsquedas lo que hace es empobrecerlas. Lo que yo desearía es que fueran lo más diversas posible". En uno de sus últimos episodios, la serie televisiva Black Mirror fantasea con un mundo en el que la gente puntúa cada interacción que tiene con el prójimo de manera que cada persona obtiene una nota que le permite acceder a algunos círculos y a otros no (la urbanización en la que la protagonista desea vivir, por ejemplo, exige una puntuación que ella no alcanza). En opinión de Sangüesa, se trata de sólo de otra vuelta de tuerca a una realidad que ya nos acecha. "Es la mentalidad de la evaluación continua", explica, "que viene a remarcar el hecho de que tus actividades te definen como un objeto mercantil, y que representa la extensión a la vida cotidiana de dos tendencias claramente definidas: la datificación de todos los aspectos de nuestra vida y el carácter comercial que esta datificación posee. Como si el afán clasificatorio de la mentalidad cientificista se hubiera aliado con el espíritu monetarizante del sistema capitalista para transformar todas nuestras interacciones -y a nosotros mismos- en meros objetos de intercambio".(...)

Desde que Sangüesa anunció que ya no tendría ni Messenger ni WhatsApp en su móvil, la mayoría de sus conocidos lo interrogó, de manera más o menos explícita, acerca de si la decisión respondía a tener algo que ocultar, como si el mero hecho de no querer exhibirse implicara estar estar involucrado en actividades vergonzantes. (...)

Javier Argüello.

Publicado en El País, en el suplemento del 22 de enero de 2017.



lunes, 5 de diciembre de 2016

La mentira actual

Programa superinteresante el domingo por la noche del día 4 de diciembre de 2016 en La Sexta, en el programa "El objetivo" de Ana Pastor.

En la parte final dos filósofos, una jurista y Ana Pastor definiendo la mentira, sus consecuencias individuales y sociales.

Una joya sencilla y super interesante, sobre todo la parte primera y última.

Par ver pinchar aquí.

http://www.atresplayer.com/television/programas/el-objetivo/temporada-5/capitulo-12-objetivo-mentiras_2016120200706.html




sábado, 5 de noviembre de 2016

Las religiones...

Las ventajas de tener muchos dioses

La pregunta podría parecer extraña porque, al menos en la percepción común, no se concibe la religión como una forma de producción cultural semejante al teatro o al arte. La religión da siempre la impresión de ser “algo más”. En realidad, deberíamos saber que no es así, pues de lo contrario no habría tantas y tan diferentes religiones en el planeta, del mismo modo que hay en él muchas y muy diferentes culturas. Que la religión es un producto cultural, en cualquier caso, es taxativamente cierto para las civilizaciones antiguas, en las que las estatuas (las que hoy admiramos en los museos) se destinaban a menudo a proporcionar imágenes para el culto; mientras que en el centro de la orquesta, cuando se representaba una tragedia, había un altar de Dionisio. No cabe duda, en definitiva, de que en el mundo antiguo la religión constituía una producción cultural a todos los efectos, mejor dicho, una encrucijada en la que se entretejían múltiples formas. Pero entonces, ¿por qué la antigua religión sigue encerrada en los departamentos universitarios y no parece interactuar con la cultura contemporánea al mismo nivel que el teatro o la filosofía?

La respuesta es obvia. Porque desde sus inicios el cristianismo fue construyéndose contra las religiones clásicas, relegándolas al territorio de la falsedad y el error. Y el cristianismo no sólo sigue estando muy vivo, a diferencia de las religiones antiguas, sino que se ha ganado el papel de religión dominante en muchos lugares del mundo y, sobre todo, ha modelado también con su horma buena parte de la percepción cultural de quienes han dejado de ser cristianos o no lo han sido nunca pero forman parte de una civilización poscristiana. De esta manera se ha eclipsado el hecho de que la religión antigua no es simplemente un batiburrillo de mentiras, como pretendían los padres de la Iglesia, o un fascinante repertorio de relatos “mitológicos” como mucho, sino otra religión o, mejor dicho, una religión, en la misma medida en la que lo son el cristianismo, el sintoísmo o el islam. Una religión de la que podemos seguir extrayendo aspectos de reflexión —al igual que pueden extraerse de otras creaciones del mundo clásico, como la filosofía o el arte— y, señaladamente, reflexiones que pueden ayudarnos a hacer frente a algunos de los graves problemas del mundo contemporáneo: sacándonos de los “cauces mentales” a los que 2.000 años de monoteísmo nos han acostumbrado, consciente o inconscientemente.

El meollo de la cuestión estriba en lo siguiente: las antiguas religiones no conocieron el rasgo dominante de las religiones monoteístas, es decir, la idea de que no sólo hay una única deidad, sino que esta es la “verdadera”. Las religiones monoteístas han identificado hasta tal extremo esas tres nociones (deidad, unicidad, verdad) que resulta casi imposible concebir una sin las otras: un “dios”, si es tal, sólo puede ser “único” y “verdadero”. En las religiones antiguas no sólo las deidades eran muchas, sino que no se excluían mutuamente, no había divinidades “verdaderas” y divinidades “falsas”; ni tampoco se excluían entre sí deidades de diferentes culturas y religiones. Un romano no consideraba falsos a los dioses de los griegos o de los germanos; todo lo contrario, los consideraba “verdaderos” al mismo nivel que los suyos.

Esta actitud conllevaba dos consecuencias importantes: la primera era que los dioses de los otros podían ser asimilados a todos los efectos como propios, como ocurrió, por ejemplo, en Roma con la Magna Mater, procedente de Asia Menor; la segunda era que divinidades propias y divinidades ajenas podían incluso llegar a identificarse entre sí, como el Zeus griego identificado con el Júpiter romano, el Vertumnus romano identificado con el germánico Pisintus, y así sucesivamente. Como podemos apreciar, esta actitud de extrema apertura en relación con los dioses ajenos es exactamente lo contrario de cuanto ocurre en los sistemas monoteístas, en los que es imposible, por definición, aceptar dentro del propio panteón una deidad ajena o identificar el propio dios con el venerado por otros. La Iglesia no admitiría de ningún modo la posibilidad de venerar a Shiva además de a Jesús, o, peor aún, de identificar ambos dioses entre sí.
La consecuencia más importante, sin embargo, que la forma politeísta de concebir lo divino ha tenido en la vida de los hombres es la siguiente: la Antigüedad nunca experimentó un conflicto religioso. En otras palabras, a pesar de que los griegos y los romanos pudieran ensangrentarse en todo tipo de guerras y conflictos, nunca mataron o torturaron para afirmar la supremacía o la verdad de sus dioses sobre los de los demás. Como se ha producido, por el contrario, de forma sistemática y dolorosa a lo largo de los siglos en las culturas monoteístas; y como todavía sigue sucediendo hoy, por desgracia, con hombres que matan a otros hombres en nombre de su propio dios. Esa es la lección más valiosa que podemos extraer de las religiones antiguas.
Publicado en el suplemento de El País, el 23/10/2016
Maurizio Bettini 




Extracto de la entrevista a Paul Veyne, Historiador y Latinista, por Guillrmo Altares.  Suplemento de El País, 23/10/2013
Pregunta. Emmanuel Carrère le cita varias veces en su libro sobre San Pablo, El reino, y siempre con enorme respeto. Dice que usted explica que el gran invento del cristiano es el centralismo religioso, que en la Antigüedad los templos eran pequeñas iglesias privadas. ¿Fue eso lo que hizo tan potente al cristianismo?
Respuesta. Es la única religión del mundo, que yo sepa, que está organizada como un Ejército. Tiene un general, el Pontífice, los obispos, los arzobispos, los sacerdotes. Es una religión en la que se obedece. El islam suní no es así, todo el mundo es soldado. No hay jefes. Por eso, el cristianismo dio un marco muy claro a la población. Desgraciadamente tengo 86 años, pero me hubiera gustado escribir un libro, que habría sido el último, sobre por qué esta religión se organizó como un Ejército y que el principio de autoridad fuera tan fuerte. No lo sé, y que yo sepa nadie se ha planteado la pregunta, pero creo que es una cuestión muy importante.


lunes, 10 de octubre de 2016

Deberes para casa

Ante la polémica sobre si realizar deberes o no en casa, conviene leer este artículo sobre si es conveniente reflexionar sobre lo aprendido en clase y realizar deberes. Publicado en el diario El País el 8 de octubre de 2016.